El día que no termina
Este era un virus que estaba escondido en un vertedero y si no te duermes te viene a buscar, ¿quieres que te lo cuente otra vez?
Un día largo como serpiente que repta, se enrosca en mi vida y se muerde la cola en un círculo infinito sin horizonte. Su sonoro cascabel me anuncia a la última compañera de viaje, un viaje que no se acaba de vivir, ni de morir. Escondida invisible en un resquicio de viento, en un arrullo de sombra y ahoga mis risas y mis horas.
Es una mañana que se detiene en la orilla de ayer. Ayer que fue mejor que hoy, que el mañana que no llega. Hoy interminable con sus pegajos de miedo, de las horas iguales.
Los últimos pasos del día que se enlazan con la noche que sigue infinita, sin mañana.
Griselda Gómez P.
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