El día que no termina


Parada en el borde del mañana que no llega, parada en un hoy que no se extingue atorado en un rizo de festival aéreo que termina mal. El día bosteza aburrido mientras se hunde en el gris espeso de una nube que deja caer la lluvia de mi tristeza, una tristeza escurrida en el empañado cristal de una ventana que parece suspendida en una broma de nunca acabar.

Este era un virus que estaba escondido en un vertedero y si no te duermes te viene a buscar, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Un día largo como serpiente que repta, se enrosca en mi vida y se muerde la cola en un círculo infinito sin horizonte. Su sonoro cascabel me anuncia a la última compañera de viaje, un viaje que no se acaba de vivir, ni de morir. Escondida invisible en un resquicio de viento, en un arrullo de sombra y ahoga mis risas y mis horas. 

Es una mañana que se detiene en la orilla de ayer. Ayer que fue mejor que hoy, que el mañana que no llega. Hoy interminable con sus pegajos de miedo, de las horas iguales. 

Los últimos pasos del día que se enlazan con la noche que sigue infinita, sin mañana.


Griselda Gómez P. 







Comentarios

Entradas más populares de este blog

El general en su laberinto, Reseña

Yadira Cruz Meléndez, El beso

Marwán, semblanza