Del escrito a la obra de arte



Las creaciones de pintura, escultura, arquitectura, orfebrería y otras similares, al ser terminadas dejan una obra de alguna manera fija; un objeto concluido con existencia propia. Bien o mal hecha, fea o bella, obra impactante o intrascendente.

Esto también es aplicable a la fotografía, a la cinematografía y creaciones fijadas en soportes relacionados con esas tecnologías; en los que la creación original queda registrada. Se les puede calificar de una obra de arte o tal vez como una obra maestra; como la que marca un hito en la historia del arte o, en la mayoría de los casos simplemente una creación artística.

Las obras de grandes maestros consagrados por el tiempo y la historia, son las que podremos ver y disfrutar en museos y galerías de todo el mundo, y aún en casa.  Se puede hasta vivir en una obra de arte arquitectónica; por ejemplo, en la Casa Vicens de Antoni Gaudí, pasear por la Ciudad Prohibida en Pekín. O, darte un pasón espiritual visitando la Catedral de la Ciudad de México.

La música, la danza, el teatro y otras manifestaciones escénicas tienen un requisito artístico adicional. No basta la creación, cuenta además la ejecución de los intérpretes. Y algunas veces, es el intérprete quien inmortaliza una obra (caso frecuente de la llamada música popular).

Una interpretación o puesta en escena, puede ser calificada como increíble, y en general no volverá a repetirse. En la actualidad, tenemos la fortuna de contar con tecnologías de grabación que permiten guardar el registro testimonial de esos momentos, pero... 

Como ejemplo está el concierto de Queen, del 13 de julio de 1985, en Wembley, en el que Freddie Mercury y compañía dieron El Concierto de sus vidas. (Dinero recaudado aparte). Lo he visto varias veces en TV, pero no participé en tiempo y espacio. La vivencia no se puede comparar. 

Se da el caso que algunos creadores de arte, y sus intérpretes, tengan una capacidad casi constante de genialidad.  Como cuenta la historia de la música que era el caso de Franz Liszt, o de Paganini.  Puedo creerlo, hasta imaginarlo, pero nunca lo sabré.

En las artes escénicas: ¿cuál es la obra de arte? En mi opinión, es ese momento único que une al creador con el ejecutante y el espectador. Difícil y efímero. 

La literatura, por su parte, también tiene sus propios cánones.  Y se tiene que mirar por géneros. Para irnos al origen: épico, lírico y dramático. Escribir de manera correcta, congruente, con las normas y reglas, hasta con estilo, ¿hace de un escrito una obra de arte?

Para simplificarme las cosas le pregunté a Google: ¿Qué es lo que hace que la literatura sea un arte? Más o menos dice al respecto: Forma de expresión artística que utiliza la palabra como insumo creador.

Un texto que ha perdurado vivo desde los inicios de la literatura es El Banquete de Platón. Quienes saben lo han calificado de obra de arte: aborda el tema del amor desde la filosofía y lo plantea con elegancia, versatilidad y belleza lírica.

 Sin embargo, para empezar la mayoría de los lectores hemos tenido a la mano una traducción; del griego al latín y luego a casi todo idioma conocido. Yo, lo leí en español con notas a pie de página. En rústica. El libro que yo tengo no es un objeto feo, pero tampoco es bonito. Debe haber mejores.

De acuerdo con los comerciantes de libros El Banquete puede considerarse un best seller. No sé quién gane dinero; Platón de seguro no.  Pero se ha publicado constantemente desde antes de Cristo; bien podría llamarse Longseller. Un clásico entre los clásicos que tengo, entre otros, en un estante. 

En este caso la obra literaria es el texto, sin importar el soporte. Es una obra maestra, pues marca un hito en la historia de la filosofía y de la literatura (diálogo). Y aunque hay varios millones de ejemplares por todo el Mundo, creo que la copia que yo tengo no es una obra de arte. 

Por otra parte, el libro ”Très Riches Heures du Duc de Berry”  Las muy ricas horas del duque de Berry, está considerado una obra de arte, pero no por su contenido literario, pues en realidad todos los libros de este tipo, son devocionarios con salmos y rezos tomados de la liturgia católica, a gusto de quien encargó el libro o también por selección del confesor.

Pero su origen es muy particular. Fueron mandados a hacer para uso exclusivo de una persona adinerada. Por lo tanto, son obras únicas. Libros manuscritos caracterizados por la rica y profusa iluminación y ornamentación que acompaña a lo escrito. El texto literario es sólo un pretexto para hacer un Libro-objeto de arte: Delgadísima vitela, hermosa caligrafía, letras y páginas miniadas (oro), letras capitulares historiadas, pinturas fantásticas en miniatura; coloreadas con púrpura y azul ultramar, y todo lo necesario para que, al abrirlos, su belleza nos trasporte al cielo.  

En la actualidad se pueden conseguir algunas ediciones, más o menos facsimilares y bastante caras, hechas a partir de esos libros medievales. Pero los originales son objetos únicos, considerados obra de arte y resguardados en museos y bibliotecas. Alguno que otro está en manos de particulares, pues se subastan en las más prestigiosas galerías. No creo que los utilicen para rezar; se ha perdido su función original. Han caído en el mercado del arte.

Y luego de tanto pensar, resulta que no sé qué es lo que hace a un texto literario una obra de arte. En todo caso amo a la lírica y su musicalidad. Su capacidad expresiva y la facultad de tocar la sensibilidad de los hombres. Un texto es arte al momento de ser interpretado por el lector. De su mayor o menor capacidad para recrear lo escrito por el autor, es que surgirá la co-creación de la obra de arte.  Por lo mismo subjetiva, como todo arte que se respete.


Griselda Gómez P.

Corregidora Qro, septiembre 2024


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